lunes, 29 de octubre de 2007

La cabina de los gritos se une a las terapias antiestrés

El diseñador del habitáculo plantea ponerlo en la oficina para desahogarse

MAURICIO BERNAL
BARCELONA 29/10/2007
Se le encuentra habitualmente entre algún pliegue apartado de los módulos de oficina, apretando los dientes para no acabar insultando al jefe y estrujando con la mano una pelota de goma como si se tratara de la cabeza del jefe. La pelota es la clave: el estresado la aplasta porque lo que en realidad le gustaría es hacer picadillo a alguien. Cada estresado tiene su pelota o su té de valeriana, o una terapia que descubrió en internet o le recomendó el psicólogo; pero también se puede tener una cabina para gritar.
Y el que tiene que comprarla es el jefe, puede que para evitar que lo hagan picadillo.
La cabina es simple: un cubículo insonorizado con un tablero de mandos dotado de un único botón. Un botón rojo. Y unos auriculares para aislar el ruido. Un ataque de estrés y... ¡Adentro! El primer paso es apretar el botón: dos altavoces escupen música de Marylin Manson, el sonido de varios martillos neumáticos y el murmullo de la ciudad.
VARIOS OBJETOS
"Ala gente le da corte gritar, así que pensé que sería más fácil que gritaran si había un buen ruido de fondo", explica Pep Torres, posiblemente el diseñador catalán más inquieto del mundo, un hombre que ha inventado objetos como la fregona con depósito de botellas limpiadoras, la pasta de dientes de teflón y la cama para solteros con marcador incorporado, entre otros. Para la feria de la pequeña y mediana empresa que tuvo lugar hace dos semanas en Zaragoza (Expopyme), Torres se sacó de la chistera un invento para los que no van al fútbol, o van muy poco, o sagradamente van cada domingo pero no les basta para desfogarse. "Me gustaba el concepto de pegar un buen grito, la teoría del primal scream".
En realidad, la scream cabin formaba parte de la exposición que hizo el diseñador por encargo de la feria, interesada en mostrar a los visitantes lo que en algún despacho alguien bautizó como "la trayectoria del emprendedor". "Me llamaron y me dijeron eso, y a mí de inmediato me atrajo la parte emocional de la historia, la parte del empresario de la que casi nunca se habla. Su vida personal, su relación de pareja". Torres consultó la hemeroteca y halló aquello de lo que quería hablar: según varios estudios, los problemas más comunes de los emprendedores es que no mantienen sexo, viven estresados y son incapaces de conciliar la vida laboral y la vida familiar.
TRES PROBLEMAS
El resultado fue una exposición --Pienso, luego no existo-- diseñada para solucionar los tres problemas típicos del emprendedor. Tres problemas, tres inventos: unas sábanas afrodisiacas, una scream cabin y un software para bloquear el ordenador. Torres se convirtió en la vedete de Expopyme. Todo el que pasaba por ahí entraba en la cabina y gritaba. O preguntaba cómo funcionaban las sábanas. Y Torres respondía: "Cuando te metes debajo, sueltan una sustancia afrodisiaca". ¿Y el software? "Bloquea el ordenador a una hora precisa y solo tu pareja tiene clave para desbloquearlo".
Varios empresarios se interesaron por la cabina y Torres les explicó que se puede hacer a medida. "Vamos a la oficina, vemos la decoración, nos adaptamos y la instalamos", explica. Su visión es la de un habitáculo situado cerca de la salida donde, antes de volver a casa, los empleados puedan desfogarse. Como la cabina es insonorizada pueden decirle de todo al jefe, que nadie les oirá. Quién sabe, de aquí a unos años igual se suma a la máquina de café y el dispensador de agua.

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