viernes, 29 de febrero de 2008

Miles de españoles

'regalan' sus

muestras de tejido a

los biobancos


Semen, ovocitos, piel, tumores, material renal, hepático... el hombre se ha convertido en una fuente casi inagotable de tejidos, bien para el trasplante, bien para ayudar a la investigación


MARÍA CORISCO
Juan García es un ciudadano más, pero su vida tiene una particularidad: mientras desempeña su rutina diaria, en algún laboratorio hay científicos estudiando su perfil genético y comparándolo con el de personas enfermas. No ha cobrado por donar una muestra de su ADN y no llegará a saber en qué proyecto de investigación se utilizará; el suyo es un acto altruista y anónimo. De hecho, sus datos están codificados y nadie relacionará su identidad con los resultados del análisis.

Al igual que él, miles de españoles se están convirtiendo, gracias a una simple extracción de sangre, en eslabones de la larguísima cadena de la investigación. Al acceder a ser donantes de este material, "están facilitando el acercamiento al conocimiento del universo genético de la población residente en España", explica el director del Banco Nacional de ADN, Alberto Orfao.

En él, ubicado en el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, se conservan unas 8.500 muestras a la espera de ser utilizadas en algún proyecto de investigación. De ellas, 1.600 corresponden a personas sanas; el resto, a pacientes diagnosticados de alguna de las dolencias de mayor prevalencia en España: neurológicas, metabólicas, cardiovasculares u oncológicas. La idea es que, a través de la comparación "se pueda llegar a saber más acerca de los genes implicados en la predisposición, desarrollo y tratamiento de estas enfermedades», apunta Orfao.


Pero, dado que en la aparición de una patología interviene no sólo nuestra herencia genética, sino también el ambiente y cómo interactuamos con él, en el Banco Nacional de ADN cada muestra se acompaña de una exhaustiva información sobre el estilo de vida y el entorno en que se desenvuelve cada uno de los donantes (sanos y enfermos). Hasta Salamanca no cesan de llegar tejido cada día. El objetivo es que sean útiles en diversos proyectos de investigación. Cada vez hay más solicitudes para avanzar en diferentes campos.

Posibilidades
Uno de ellos es el de la fibromialgia y la fatiga crónica, dos enfermedades de las que "aún no se han identificado los genes clave que influyen en su desarrollo, pese a la evidencia de que existe una predisposición genética a padecerlas", explica Manuel Collado, coordinador del primer Banco de ADN en Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica. Su objetivo principal es "facilitar a los científicos las muestras necesarias para investigar".

Por ello, se está procediendo a una recogida de material genético. Se espera conseguir 4.000 muestras; la mitad de pacientes, 1.000 de familiares (el riesgo de padecer esta patología es ocho veces mayor en personas con un pariente de primer grado afectado); y otras de 1.000 a individuos sanos, que ejercerán como grupo control. Todas se almacenarán en el Banco Nacional de ADN de Salamanca, que coordinará tanto su recogida como su cesión, previa aprobación por parte de un comité ético-científico, a los investigadores que las soliciten.

La enfermedad renal también está en el punto de mira de los investigadores. Hace poco más de un mes se inauguraba el primer Banco Nacional Renal de muestras biológicas de España; su director, Manuel Rodríguez Puyol, señala que "hasta el momento, los estudios se centraban mayoritariamente en los factores externos de esta enfermedad; ahora toca el abordaje de los aspectos genéticos".

Por el momento, uno de los objetivos de este biobanco es "preparar muestras de células sanguíneas en las que podamos estudiar el ADN y el ARN y, a partir de ahí, preguntarnos por los posibles mensajeros que puedan estar determinando en parte esta patología".

Naturalmente, estos estudios requieren de una cantidad importante de muestras. "En un principio sólo trabajaremos sobre sangre y orina, aunque no descartamos hacerlo con tejidos en el futuro», señala Rodríguez Puyol. Y, también de momento, este material procederán únicamente de enfermos renales. "En ciencia siempre hacen falta pacientes sanos, pero es mucho más difícil conseguirlos", precisa este especialista. La dificultad de obtener tejido, tanto de pacientes como de individuos sanos, es una constante en el trabajo de los neurólogos.

Mientras los oncólogos cuentan, gracias a las biopsias, con un sinfín de muestras de cáncer, quienes estudian las enfermedades neurodegenerativas tienen un serio problema: "Para recolectarlas precisamos que las personas hayan fallecido", señala Justo García de Yébenes, presidente del Banco de Tejidos para Investigaciones Neurológicas (BTIN).

Esta institución obtiene la mayoría de las muestras gracias a los enfermos que acceden a que, cuando fallezcan, su cerebro se extraiga y se utilice en investigación. Para ello, deben firmar un consentimiento informado y un documento de donante. Pero claro, a fin de entender por qué unas personas desarrollan estas patologías y otras no, también hacen falta cerebros procedentes de individuos sanos.

Lograrlo no es demasiado sencillo, entre otras razones porque, desde la perspectiva del donante, es mucho más inmediato el beneficio del trasplante de un órgano que el de estudiar el Parkinson.

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